{"id":6023,"date":"2025-02-18T03:34:40","date_gmt":"2025-02-18T03:34:40","guid":{"rendered":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/?p=6023"},"modified":"2025-02-18T03:34:51","modified_gmt":"2025-02-18T03:34:51","slug":"fallece-tongolele-bailarina-y-actriz-del-cine-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/?p=6023","title":{"rendered":"Fallece Tongolele, bailarina y actriz del cine de oro"},"content":{"rendered":"<p>PUEBLA.- Su movimiento de caderas era toda una declaraci\u00f3n de intenciones. Si Shakira cant\u00f3 que las caderas no mienten, Tongolele lo hab\u00eda confirmado d\u00e9cadas antes, cuando impuso en M\u00e9xico su baile ex\u00f3tico como una forma de arte, cuando abri\u00f3 camino para las llamadas vedettes y el baile de cabaret, hasta convertirse en una leyenda. Esa leyenda ha fallecido el domingo a los 93 a\u00f1os de un infarto, tras presentar una enfermedad respiratoria. Se llamaba Yolanda Ivonne Montes Farrington y conquist\u00f3 el \u00e9xito a mediados del pasado siglo en los principales salones de Ciudad de M\u00e9xico con ese movimiento de caderas que desatar\u00eda suspiros y deseos. Su sensualidad, un torbellino imparable, fue todo un s\u00edmbolo y la convirti\u00f3 tambi\u00e9n en estrella del cine de oro mexicano y pionera del boom del cine de ficheras, que se populariz\u00f3 m\u00e1s tarde, en la d\u00e9cada de los 70.<\/p>\n<p>Montes Farrington naci\u00f3 en 1932 en Spokane, Washington, de padre mexicano y madre estadounidense. A los 14 a\u00f1os migr\u00f3 a M\u00e9xico y comenz\u00f3 su carrera en peque\u00f1os cabarets y salones de baile de Tijuana, esa ciudad del norte del pa\u00eds tan llena de mitos art\u00edsticos. Los bailes de corte tahitiano de Tongolele se volvieron cl\u00e1sicos tambi\u00e9n en los salones de baile y teatros de Ciudad de M\u00e9xico. Su debut en el cine se produjo en 1948 con la pel\u00edcula Nocturno de amor, dirigida por Emilio G\u00f3mez. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde film\u00f3 \u00a1Han matado a Tongolele!, dirigida por Roberto Gavald\u00f3n, con un gran \u00e9xito de audiencia. Su vida art\u00edstica transcurr\u00eda entre sets de cine y cabarets, donde desataba el vendaval de sus caderas en aquellas noches de bohemia y esplendor de una ciudad que siempre ha vivido en los l\u00edmites de lo permitido y lo perseguido por las autoridades. \u201cSu presencia en el escenario y su estilo \u00fanico la consolidaron como un referente del entretenimiento en M\u00e9xico\u201d, ha dicho la Secretar\u00eda de Cultura en un comunicado.<\/p>\n<p>Aquella mujer de mirada felina, que llevaba ese mech\u00f3n blanco en la frente, marca gatuna, aparec\u00eda con un movimiento sexual en escena, una gacela de piernas torneadas y andar cadente, vestida con trajes min\u00fasculos, de infarto, que tomaba el escenario en medio del silencio de ojos extasiados. Bailaba, bailaba Tongolele y el tiempo se deten\u00eda. Bailaba y bailaba y hab\u00eda una comuni\u00f3n de deseos y placeres silenciados. Bailaba y los timbales sonaban, para que la del traje de infarto desatara la fuerza de sus caderas, el terremoto de movimientos p\u00e9lvicos en medio del orgasmo musical de la banda que la acompa\u00f1aba. Era la vedette por excelencia, la reina del cabaret, la bailarina que inspiraba a escritores, a la que buscaban los cineastas con locura, la que romp\u00eda muros (o techos de cristal) para las que la ve\u00edan con esperanzas. La que al ritmo de caderas se abr\u00eda un espacio en las artes del M\u00e9xico machista.<\/p>\n<p>La escritora estadounidense Joyce Carol Oates cuenta en su fara\u00f3nica biograf\u00eda sobre la actriz Marilyn Monroe el infierno que la rubia sufri\u00f3 en su ansiado andar hacia la fama del cine. Vista como mujer-bonita-tonta por los se\u00f1ores que dominaban la industria, fue sometida por ellos a humillaciones, violaciones y maltratos. Tambi\u00e9n de sus parejas, como el beisbolista Joe DiMaggio. Las mujeres deb\u00edan tener una piel dura y un car\u00e1cter de hierro. As\u00ed se mostraba Tongolele. No ha trascendido mucho de qu\u00e9 tormentos habr\u00e1 pasado en su camino por escenarios cinematogr\u00e1ficos y de teatro, pero ella se encarg\u00f3 de forjar la fama de femme fatale capaz de poner a raya a cualquiera que quisiera propasarse. Ella no era, sin embargo, una antihero\u00edna: era la protagonista de una historia que buscaba sublevar, someter y rendir a quien se plantara enfrente de la pantalla o uno de sus espect\u00e1culos. \u201cSe ha desatado el tongolelismo y en un in\u00fatil esfuerzo para contrarrestarlo, las autoridades eclesi\u00e1sticas reparten volantes a las puertas de los teatros o los arrojan desde una avioneta sobre la ciudad para advertir: ser\u00e1 excomulgado todo aquel que cometa el mortal pecado de ver y aplaudir a Tongolele\u201d, se lee en el libro No han matado a Tongolele, biograf\u00eda sobre la bailarina coeditada por Grijalbo y el diario La Jornada, con pr\u00f3logo de Carlos Monsiv\u00e1is.<\/p>\n<p>Aquella Ciudad de M\u00e9xico rendida al torbellino de las caderas de la vedette. Es seguro que si hubiese existido la Santa Inquisici\u00f3n, los mexicanos la hubieran retado para ver a su \u00eddola. Contin\u00faa el libro: \u201cEl nombre preside las aglomeraciones, ristras interminables de parroquianos que se sobreponen al fr\u00edo convocados por el retorno triunfal de la bailarina al T\u00edvoli. Filas que reptan de las puertas del teatro hacia la noche de Santa Mar\u00eda la Redonda, entre disputas enconadas o ruegos por un boleto, \u00f3rale aunque sea uno. Los revendedores son depositarios de la \u00faltima y onerosa esperanza. Inermes polic\u00edas caen atropellados por la muchedumbre. En la puerta del teatro, lujosos autos negros delatan a pol\u00edticos y millonarios, cazadores frustrados que inundan el camerino con suntuosos regalos-carnada para la mujer m\u00e1s admirada y deseada de M\u00e9xico. De ese tama\u00f1o\u201d. De ese tama\u00f1o era la fama de Tongolele, la mujer cuyo movimiento de caderas era toda una declaraci\u00f3n de intenciones. Porque, ya se sabe, las caderas no mienten.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ten\u00eda 93 a\u00f1os y sufr\u00eda diversas enfermedades; al parecer un infarto cobr\u00f3 su vida<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6024,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_crdt_document":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"_wpas_customize_per_network":false},"categories":[34],"tags":[],"class_list":["post-6023","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-farandula"],"magazineBlocksPostFeaturedMedia":{"thumbnail":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/PNL-20250217-3-150x150.jpg","medium":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/PNL-20250217-3-300x200.jpg","medium_large":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/PNL-20250217-3-768x512.jpg","large":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/PNL-20250217-3-1000x667.jpg","1536x1536":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/PNL-20250217-3.jpg","2048x2048":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/PNL-20250217-3.jpg","morenews-large":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/PNL-20250217-3.jpg","morenews-medium":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/wp-content\/uploads\/2025\/02\/PNL-20250217-3.jpg"},"magazineBlocksPostAuthor":{"name":"Redactor","avatar":"https:\/\/pornuestrolaredo.com\/wp-content\/litespeed\/avatar\/dca1d7ec750c399f025f23b0b314f4cf.jpg?ver=1777612120"},"magazineBlocksPostCommentsNumber":false,"magazineBlocksPostExcerpt":"Ten\u00eda 93 a\u00f1os y sufr\u00eda diversas enfermedades; 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