
CIUDAD DE MÉXICO.- Estados Unidos tiene bajo la lupa varios Consulados de México. El Departamento de Estado no ha dado a conocer todavía ningún motivo, pero podría ser el resultado de los ultimos “choques” de la administración de Donald Trump y el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Por ahora, el Departamento de Estado ha iniciado una revisión en los consulados y se produce en el contexto de la ofensiva contra la inmigración, algunos espinosos asuntos bilaterales y teorías de extrema derecha según las cuales los consulados han interferido en la política de Estados Unidos y alentado a los mexicanos a migrar hacia el norte.
La ayuda legal que las representaciones diplomáticas mexicanas proporcionan a los mexicanos en territorio estadounidense ha entrado en conflicto con las políticas migratorias del gobierno de Trump.
Trump ha ejercido una creciente presión sobre México, con interrogantes sobre asuntos que incluyen derechos humanos, soberanía nacional y diplomacia regional.
Su administración, no obstante, solo ha dado explicaciones muy generales para iniciar su revisión.
El Departamento de Estado revisa constantemente todos los aspectos de las relaciones exteriores estadounidenses para garantizar que estén alineados con la agenda de política exterior de Estados Unidos Primero del presidente y que promuevan los intereses estadounidenses”, escribió en un correo electrónico Dylan Johnson, subsecretario de Estado para Asuntos Públicos Globales.
Entre las posibles razones de la revisión está que, de algún modo, podría encajar en los esfuerzos migratorios del gobierno de Trump para deportar a personas que están en Estados Unidos de manera ilegal. El mayor contingente de ellas —unos 4.3 millones, según el Pew Research Center— es mexicano.
Las relaciones entre ambos países también podrían influir, ya que Trump ha aumentado la presión sobre México en la antesala de negociaciones de libre comercio, que son importantes para las economías de ambas naciones, ha adoptado un enfoque más agresivo hacia el vecino del sur de Estados Unidos e incluso ha amenazado con emprender acciones militares contra los cárteles mexicanos.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum ha evitado choques frontales con Trump y, en cambio, ha recurrido a la diplomacia, incluido el envío de altos funcionarios a Washington y el intento de mantener una relación sólida con el gobierno de Trump mediante una ofensiva contra los cárteles mexicanos.
Pero la mandataria ha adoptado una postura más firme respecto de las muertes de mexicanos en centros de detención migratoria de Estados Unidos, un hecho que calificó de “inaceptable” y afirmó que las condiciones en esos sitios eran “incompatibles con estándares de derechos humanos, y protección de la vida de las personas”. Ordenó a los consulados mexicanos que visiten los centros de detención a diario para ayudar a garantizar que los ciudadanos detenidos estén recluidos en condiciones seguras.
Una revisión de consulados extranjeros es una señal de que la relación bilateral está en un momento muy complicado, dijo Arturo Sarukhán, exembajador de México en Estados Unidos. En el caso de México, llega en el peor momento de las relaciones entre ambos países en décadas, dadas todas las actuales fuentes de fricción, señaló.
También tensiona aún más la relación una teoría amplificada por Peter Schweizer, un escritor con seguidores entre los leales a Trump, quien ha afirmado que los consulados mexicanos interfieren en la política estadounidense y fomentan la migración hacia Estados Unidos. Expertos dicen que, aunque algunos funcionarios de consulados mexicanos pudieron haber intentado influir en la política de su propio país, no hay evidencia de que hayan interferido en elecciones de Estados Unidos.
En respuesta a la revisión del Departamento de Estado, Sheinbaum dijo que la idea de que los consulados mexicanos hacen política en Estados Unidos es totalmente falsa. Añadió que la labor de los consulados en cualquier lugar es proteger a los ciudadanos.
Sarukhan también sostuvo que, aunque los consulados defienden los derechos de los ciudadanos mexicanos, no hay evidencia de que interfieran en elecciones de Estados Unidos.






